Música guerrerense

Diversidad y carácter

Por: Alejandro Pérez-Sáez

La música guerrerense es mucho más que gustos y chilenas. El infaltable corrido es expresión trovadoresca, narración de acontecimientos importantes que pasa de figuras revolucionarias a bandidos y traficantes, cubriendo también sucesos extraordinarios como niños que nacen hablando y otras maravillas dignas de ser contadas.

El cielo nocturno de Acapulco es luminoso, parpadeante de luz multicolor y bullicio de puerto, vida nocturna con música nacional e internacional para todos los gustos, música de moda, de consumo y entretenimiento, una colección de todas las músicas. En el puerto se reúne también México entero, y el paseante tiene para sí música de mariachi, son jarocho, trova vieja y moderna, corrido, salsa, quebradita, pop, rock, jazz, clásica y prácticamente lo que busque. Pero la música es siempre la expresión de una identidad, y en todo ese mosaico musical no escapa al visitante el sabor inconfundible de géneros propiamente guerrerenses: el gusto y la chilena.

Ombligo portuario de México al Pacífico, Acapulco nutre y a la vez deslinda dos regiones del estado: Costa Grande y Costa Chica, división geográfica de un pueblo unido por sus tradiciones y costumbres, su historia, sus platillos y su música.

Al norte, la Costa Grande es Tierra Caliente bañada por el Balsas que se extiende más allá de las fronteras con Michoacán. De ahí es oriundo el gusto, mestizaje indio y español descendiente de las tonadillas coloniales arraigadas en todo el país. Son calentano de suave vaivén cantado con coplas fijas o improvisadas, narración trovadoresca de las bellezas y los "gustos" de una tierra, el gusto se interpreta con violín, jaranas, arpa y tamboreo o tapeo sobre su caja acústica, se canta, se baila, celebra todo lo celebrable integrando a las comunidades. Para orgullo guerrerense, Juan Reynoso, el Paganini de Tierra Caliente, violinista virtuoso de música calentana recientemente fallecido a los 94 años, aunque pasó su vida en Michoacán, nació y está sepultado en Guerrero.

Al sur de Acapulco se abre la Costa Chica, cuya frontera con Oaxaca es meramente simbólica, geopolítica, pues la región es una sola y una misma, la tierra de la negrada, del afromexicano actual, mulatos y mestizos descendientes de negros esclavos y cimarrones que hallaron en esa región refugio y morada desde tiempos coloniales. A la Costa Chica pertenecen los sones de artesa de la costa y su versión de tarima de tierra adentro en la región tixtleca, sones bailables desciendentes de un género musical importado por el puerto de Acapulco y bautizado por el guerrerense afromestizo con el nombre de chilena...

 


Disfruta del contenido completo de este interesante artículo y mucho más,
en la edición impresa de tu revista SOY PURO MEXICANO
¡Suscribete ahora!
Copyright 2006 © Canalcontacto. Todos los derechos reservados.                       |  Directorio  |  Contacto Comercial  |  Privacidad  |